La cultura del amor
Mucho se ha escrito y se ha cantado en la historia sobre el amor. Algunos lo pintaron, otros lo representaron y hasta hubo quienes expresaron su odio hacia el amor. El amor es una forma de expresión que varía según las épocas y las culturas.
Valeria Elías
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En cuestiones de amor, mucho se puede decir que se ha dicho ya; la ciencia aún no ha logrado poder explicar este fenómeno tan humano y superior a la razón. Aún así, los científicos han logrado aproximaciones muy interesantes sobre el tema, en este caso la neurociencia busca explicarlo de una forma más integral, entre la ciencia y el arte.
El doctor Luis María Labath Casís, especialista en Medicina Interna, Neuroeducador, ex director del Hospital José María Cullen de Santa Fe entre 2002 y 2007, aborda el tema en su artículo “AMOR, amado, amante”, escrito para la revista de la Asociación Educar de Argentina.
“El amor -escribe- es la expresión cultural de uno de los requerimientos básicos de la vida: la sobrevivencia de la especie. Si bien es una actividad tan compleja como el funcionamiento de nuestro cerebro, podemos aprender a establecer relaciones amorosas verdaderas y duraderas, con la persona dispuesta a elaborar un proyecto de vida en común”. Continúa diciendo: “Lo que hace coherente la vida no es tanto la lógica como el amor. Consideremos un momento el contraste existente entre conocer y amar; por el conocimiento, el hombre eleva el mundo a su nivel, por el amor, es él quien se pone a la altura de lo que ama”.
“¿Es el amor un arte? En tal caso, requiere conocimiento y esfuerzo. ¿O es el amor una sensación placentera, cuya experiencia es una cuestión de azar, algo con lo que uno “tropieza” si tiene suerte?, plantea en su primer capítulo del “Arte de amar” Erich Fromm, claro, todos entienden al amor como el amor romántico, pero tanto Fromm como la neurociencia rompieron ese mito.
El amor no sólo es el amor en pareja, existe otros tipos de amor que se representan en vínculos o relaciones con una gran variedad de vocablos. Entonces, podemos hablar de amor romántico, filial, maternal, sexual, religioso que son distintas formas de expresarlo y, entendiendo la infinidad del universo, habrá otros tipos de amores que aún no conocemos.
Construir el amor o inventarlo
Si entendemos el amor como un arte, sabemos que cualquier arte requiere disciplina, que no es más que dominar la práctica y conocer la teoría. Ya lo decía el escritor santafesino Horacio Rossi: “Podés haber nacido con el talento de hacer tal o cual cosa, pero si no dominas la práctica ni la teoría, probablemente lo que terminas haciendo es un mamarracho”. Eso es parte de lo que pasa cuando amamos por primera vez, hasta que aprendemos a madurar el amor, pasan muchas cosas que son difíciles de superar.
El doctor Labath plantea en su trabajo que “existen lógicas diferencias, que no pueden obviarse, por ejemplo, el factor temporal, ya que el afecto suele durar mucho tiempo, toda una vida, mientras, el amor pasión es mucho más frágil, puede nacer súbitamente y morir con la misma celeridad, y, siempre, lucha contra el tiempo”.
El amor entonces, puede ser algo que dure para siempre, como el amor de una madre, pero puede acabar también en un instante como el amor de pareja reciente, o viceversa. No hay seguridades en el amor, solo la constancia de lo vivido diariamente.
¿En qué radica entonces el amor? “El amor es una actividad, no un afecto pasivo; es un estar continuado”, no un súbito arranque”. En el sentido más general, puede describirse el carácter activo del amor afirmando que amar es fundamentalmente dar, no recibir”, explica Fromm y agrega “el amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos. Cuando falta tal preocupación activa, no hay amor”.
En el informe de Labath agrega: “Se dice que en una relación amorosa que recién comienza sobresalen una gran cantidad de estímulos y situaciones novedosas y que a partir de ello, causan en la otra persona, interés, placer y una buena dosis de nuevos aprendizajes. Después de cierto tiempo, los estímulos dejan de ser novedosos, el aprendizaje disminuye y se establecen pautas conductuales rutinarias que no despiertan el interés y la motivación inicial”.
La explicación culmina diciendo “el secreto, está en variar las actividades y conductas que se presentan en una relación de pareja. Implica un tipo de sistema cerebral que debe dar cuenta de los otros componentes del amor, que, en la teoría triangular de Robert Sternberg, son tres: la intimidad, el compromiso y la pasión, los tres pilares que sustentan el amor humano”.
ENFOQUES
Amor, love, liebe, amour… en todos los idiomas el mismo significado. “El verdadero amor se crea y se desarrolla por medio de la confianza, el respeto, la lealtad y el apoyo de parte de ambos. Una vez logrado, el amor verdadero se fortalece, no hay viento ni huracán que lo derribe. Esta clase de amor automáticamente se convierte en un amor maduro que conlleva a la felicidad tan ansiada por la pareja”.
Esto no quiere decir que habrá ausencia de problemas en la relación, porque como dice el refrán: “No hay árbol por fuerte y grande que sea que no haya sido sacudido por un viento tempestuoso”, resuelve el artículo de Labath.
Para Erich Fromm, “hablar del amor no es predicar”, por la sencilla razón de que significa hablar de la necesidad fundamental y real de todo ser humano. Que esa necesidad haya sido oscurecida no significa que no exista. Analizar la naturaleza del amor es descubrir su ausencia general en el presente y criticar las condiciones sociales responsables de esa ausencia. Tener fe en la posibilidad del amor como un fenómeno social y no sólo excepcional e individual, es tener una fe racional basada en la comprensión de la naturaleza misma del hombre”.
Y para darle un sentido más poético las palabras de San Agustín: “Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor, si perdonas, perdonarás con amor”.





















