Primera semana de audiencias
Una decena de policías que trabajó para la Dirección de Drogas de la provincia en 2012 reveló las carencias instrumentales con las que debían combatir el narcotráfico.
Juliano Salierno
redaccion@miradorprovincial.com
Diez policías que trabajaron en 2012 en la Dirección General de Prevención y Control de Adicciones -ex Drogas Peligrosas- prestaron declaración testimonial ante el Tribunal Oral Federal de Santa Fe en la primera semana de iniciado el juicio oral y público contra el ex jefe de policía Hugo Tognoli y otros cuatro imputados por delitos vinculados al tráfico de estupefacientes y su encubrimiento.
Si bien hasta ahora ninguno fue determinante en cuanto a las acusaciones que el Ministerio Público Fiscal lleva adelante, en la mayoría de los casos quedaron al desnudo las carencias y la falta de recursos técnicos y de logística de la policía en ese entonces para investigar el delito de narcotráfico.
Muestra palmaria de ello fue el momento en que el oficial de policía Daniel Alejandro Tomas reconoció ante el tribunal que se encontraba solo haciendo un seguimiento en el lugar donde luego se halló una cocina de cocaína y que debió arreglárselas para manejar el auto, llamar por teléfono para dar aviso a sus compañeros y filmar el procedimiento que a duras penas quedó registrado en una cámara de uso doméstico y hoy forma parte de la prueba que se debe analizar.
Recursos escasos
“Si los gobernantes (locales) no quieren que les digan que son la capital de la droga que mejoren las cosas”, twiteó desde su cuenta personal el abogado Andrés Rabinovich, a cargo de la defensa del comisario Tognoli. “El juicio está demostrando con la miseria que tiene que trabajar e investigar el personal policial de Santa Fe”.
Así lo reflejaron los efectivos que prestaron declaración, los cuales “han comentado en forma categórica que a veces tienen que filmar con sus propias cámaras de video o con sus teléfonos cuando hacen los seguimientos, a veces se quedan sin nafta y los vales no alcanzan, entonces tienen que utilizar hasta sus propios automóviles”, enumeró Rabinovich, quien responsabilizó a los gobernantes “que no se ocupan de brindar los elementos suficientes a la organización de la policía”.
En la misma línea, el Dr. Claudio Torres del Sel, defensor particular del policía Juan Carlos Baella, sostuvo que “de los testigos que han declarado hasta ahora, ninguno ha aportado algo de relevancia para la causa” aunque “lo que sí se acreditó es la escasez de elementos con los que trabaja la ex Drogas Peligrosas. Una cámara de fotos, una filmadora para toda la ciudad y un celular… es irrisorio investigar al narcotráfico con un celular y una cámara de fotos, parece de hace 50 años atrás. Hoy el narco anda en aviones y la policía anda en autos viejos con una cámara de fotos. Es llamativo pero es la verdad, es lo que ese está viendo en el juicio”.
COACCIONES Y ENCUBRIMIENTO
El juicio que encabeza el ex jefe de la policía provincial es el resultado de la acumulación de tres expedientes diferentes, en los que se analizan hechos distintos, cuyos protagonistas se entrelazan.
La primera etapa se concentra en el procedimiento de corte realizado el 11 de julio de 2012 en la terminal de colectivos, donde se produjo la detención de Fernando Torres, con dos kilos de cocaína; y en el allanamiento ordenado al día siguiente -12 de julio-, en una quinta de Colastiné Norte donde fueron hallados casi 15 kilos de droga y precursores químicos, y quedó detenido “el Tuerto” Daniel Mendoza, que de todos los implicados aparece como el más comprometido.
Además de Torres y Mendoza, están implicados el ex subjefe de Inteligencia José Luis Baella, el agente Mauricio Otaduy y Tognoli, que en ese entonces era jefe de Drogas. En el caso de Baella -apartado de la fuerza a fines de 2012- se lo acusa de brindarle cobertura al “Tuerto” Mendoza para hacer funcionar la “cocina”; pero además, está procesado por las coacciones contra Norma Castaño, representante de la ONG Madres Solidarias.
Este último hecho ocurrió el 22 de marzo de 2011 y refiere a un encuentro entre Castaño y Mendoza, filmado por Otaduy bajo las órdenes de Baella, que supuestamente estaba investigando a Mendoza. Sin embargo la víctima sostiene en dicho encuentro, el narco le habría pedido que retire la denuncia que había formulado en los tribunales provinciales contra Tognoli por su connivencia con personas vinculadas al narcotráfico.



















