Recuperar un viejo oficio
La intendencia promueve una iniciativa para estimular el cosido manual de balones como salida laboral para emprendedores. Intentan crear un polo de producción equivalente al que se gestó en Bell Ville, provincia de Córdoba.
Patricio Dobal
redaccion@miradorprovincial.com
Aunque se trate de un oficio meramente artesanal, la calidad de la costura manual, sigue siendo siendo reconocida a la hora de hablar de balones para uso deportivo. En Santa Fe, hace más de 20 años que no se fabricaban pelotas bajo esta técnica, hasta que por iniciativa de la Municipalidad de El Trébol y un experto talabartero se empezó a desarrollar la actividad en el departamento San Martín como una estrategia para motivar a gente que necesita una salida laboral. Ya hay modelos para fútbol, voley y handball en el mercado.
El último registro de una empresa dedicada a coser pelotas en la provincia data de dos décadas atrás, en Las Rosas, según indican quienes ahora tomaron la posta. El plan busca estimular la producción y replicar el modelo de Bell Ville, en Córdoba, una localidad donde existen varias firmas dedicadas al mismo rubro.
“La última empresa dedicada a las pelotas artesanales funcionó en Las Rosas pero cerró hace 20 años. La idea busca revitalizar la actividad, que es rentable, debido a que las pelotas con cocido artesanal siguen estando a la vanguardia en durabilidad. Pensamos aprovechar la falta de modelos importados que destruyeron la producción nacional para revertir el proceso”, compartió con Mirador Provincial Alberto Leguizamón, talabartero de profesión y uno de los artífices del proyecto, junto con la Secretaría de Cultura y Desarrollo de la intendencia de El Trébol.
Iniciativa mancomunada
“Lo que a mi me interesa es promover un oficio que cualquiera con vocación de trabajo puede desarrollar. Sin demasiada inversión previa, en un rincón de casa es posible fabricar pelotas y mercado hay, si no vayan a preguntarle a muchos empresarios de Córdoba que sobrevivieron a los años 90, cuando se destruyó la industria nacional, y ahora están innovando con nuevas técnicas”, explicó Leguizamón. En su pequeño taller él enseña el cosido a mano, proceso que requiere paciencia, aunque cuando se aprende, permite trabajar varias pelotas al día.
Fue la Municipalidad la que recogió la inquietud de Leguizamón y partir de un convenio, la intendencia adquiere la materia prima y el talabartero su infraestructura para enseñar a un equipo de aprendices que de a poco se abren a conocer los detalles del oficio. “Yo aporto la maquinaria de mi taller y tenemos una nutrida línea ya definida: la tradicional pelota número 5, la número 4 de 12 gajos, de voley y la última lanzada, la de handball”, enumeró Leguizamón sobre las novedades. Esta semana acaban de presentar oficialmente los productos made in El Trébol en un evento oficial. Las primeras tandas irán para instituciones de bien público, pero ya le están apuntando a la comercialización formal.
“Pese a las innovaciones en materiales y composición, la pelota cosida a mano sigue siendo la de mayor calidad para un uso intensivo, por lo tanto pensamos que es posible articular un ejército de emprendedores que puedan generar sus propias marcas. Al momento tenemos las pelotas municipales que serán destinadas en primer lugar a iniciativas de acción social y a clubes locales, pero estamos pensando de qué manera integrarlas al mercado comercial, fundamental para acaparar rentabilidad”, puntualizó.
PROGRAMA AMBICIOSO
El proyecto que intenta acercar a parte de la población de El Trébol a una opción de trabajo rentable es todavía más ambicioso. En las conversaciones con la intendencia se barajó la posibilidad de continuar con la capacitación para la confección de calzado, otra actividad que puede resultar atrayente para quienes busquen una alternativa laboral.



















